¿Rancagua necesita construir más pistas para solucionar el tema de los tacos en diversos puntos…
¿Cómo es el verdadero “Súper Lunes” en Rancagua?

Hace dos semanas, en todos los ámbitos, se dijo que se iniciaba marzo con el “Súper Lunes”, instancia donde todos los estamentos se ponían a prueba para comenzar el año laboral y escolar, con la salvedad que la gran parte de los estudiantes no entraron en esa jornada, sino que el miércoles.
Por este motivo, en la mañana del miércoles cinco de marzo fue la medición real, porque todos salieron temprano a sus colegios, escuelas y trabajos. Durante la semana anterior, en Rancagua, se pudo ver los atochamientos de siempre, en los horarios de siempre. Por ejemplo, a fines de febrero, sólo en avanzar un par de cuadras por calle Campos al sur hasta Millán, el corto recorrido de tres cuadras saliendo desde O’Carrol superó los 20 minutos. Eso a las 14 horas. Qué decir de quienes transitan por Avenida San Juan desde Machalí hacia Rancagua por las mañanas, y de regreso por las tardes. Aproximadamente una hora de trayecto en las horas punta.
El panorama rancagüino también se pudo ver en otras comunas, como San Fernando. La segunda ciudad más habitada de la Región de O’Higgins se saturó especialmente el miércoles, porque además de los tacos habituales –como en Manuel Rodríguez Poniente- se sumó un elemento que no estaba en los planes de sus habitantes: El arreglo de calles. En varias de las arterias céntricas, se están realizando trabajos de recambio de pavimento y el reclamo surgió de inmediato: ¿Por qué no se hizo en verano? El miércoles pasado, por ejemplo, los tiempos de trayecto subieron considerablemente pues –con la feria de Manso de Velasco en marcha- literalmente se avanzaba más rápido caminando que en vehículo.
Si bien es cierto, en esta comuna se anunciaron “medidas” para evitar la congestión, al igual que en gran parte de las ciudades de la región, el escenario fue el mismo.
Se sabe que estas ciudades no fueron pensadas para el gran parque automotriz que se tiene hoy –y que aumentó considerablemente durante la pandemia– porque desde la fundación de las mismas, quizás nadie de la época pensó en que sus creaciones llegarían hasta hoy.
Se sabe que el problema es estructural, pero se requiere a futuro una mayor planificación respecto a lo urbano, cómo poder generar nuevas vías que permitan un transitar ojalá más llevadero. Ahora bien, mientras existan vecinos que se opongan a estos avances, no se puede avanzar. Lamentablemente eso ocurre, y no es un secreto a voces. Se han pesado alternativas, por ejemplo, entre Rancagua y Machalí, pero públicamente hay grupos que se oponen a las construcciones que podrían ayudar a solucionar los históricos atochamientos.
Noticia publicada con información de El Rancaguino

